En Aceites Cassiopea compartimos nuestra pasión por un producto único, que se elabora de manera muy minuciosa, controlando meticulosamente todos los aspectos de la producción hasta conseguir un aceite con un sabor intenso, en el que se mantienen intactas todas sus propiedades organolépticas.

Para elaborar un aceite de oliva virgen extra de máxima calidad seguimos unos pasos fundamentales y nos esforzamos para mantener intactas las propiedades originales del fruto desde la recolección de las aceitunas hasta el almacenamiento del producto final.

– Nuestros aceites se elaboran con aceitunas recolectadas al principio de la campaña (los primeros dias de la cosecha)

Las aceitunas recolectadas en octubre o a principios de noviembre proporcionan unos aceites más frutados y de mayor intensidad.

– El proceso de elaboración del aceite empieza en menos de 3 horas desde su recogida , reduciendo al mínimo el proceso de oxidación del fruto y, por lo tanto, la perdida de propiedades nutricionales y organolépticas.
– Elaboramos nuestros aceites a bajas temperaturas (20- 22 grados)

Los aceites de extracción en frío se elaboran con temperaturas entre 20 y 27 grados. A menos temperatura, mayor calidad del aceite.

Las sustancias responsables del aroma y del sabor del aceite son volátiles. Esto quiere decir que, cuanto más se calienta la masa durante el proceso de elaboración, menos intensidad de aroma y sabor tiene el aceite.

Las bajas temperaturas hacen que salga menos cantidad de aceite. Por ejemplo, si para un aceite de oliva virgen extra convencional hacen falta 5 kilos de aceitunas, para elaborar un litro aceite, nosotros necesitamos de 8 a 10 kilos de aceitunas.

– El filtrado del aceite es muy importante porque de esta manera se evitan posibles fermentaciones. El aceite sin filtrar contiene partículas de agua que oxidan el aceite.

– Por último, embotellamos nuestro aceite en botellas de vidrio oscuras para preservar mejor sus propiedades.